El coaching de vida de Marcel Proust
Marcel Proust decidió abrir un negocio de coaching de vida en el más allá. Su primera clienta llegó con un problema simple: no sabía qué desayunar. Proust la sentó cómodamente y comenzó: "Para responder a esa pregunta, primero debemos explorar qué significaba el desayuno para usted en su infancia, el aroma del café que preparaba su madre, la luz que entraba por la ventana de la cocina, las migajas de pan sobre el mantel bordado por su abuela materna..." Siete horas después, la clienta seguía sin desayunar pero había llorado tres veces recordando una magdalena que comió en 1987. Proust sonrió satisfecho: "La próxima sesión exploraremos el almuerzo. Reserve toda la semana."
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